Monday, 15 May 2017 08:28

Liderazgo con sentido de vida

Melba Pazos de Gurrola

Coaching existencial, psicoterapeuta, capacitadora

Autora del libro “Despierta, Atrévete y Transfórmate” y

De los audiolibros: “Liderazgo con sentido de vida” “Comunica, impacta y trasciende”

 

“El secreto de la existencia humana no está en vivir por vivir, sino en tener un fin por el cual vivir”.

(Fiódor Dostoievski)

Todos y cada uno de nosotros tenemos la capacidad de ser líderes, empezando por saber liderar nuestra propia vida, pensamientos, sentimientos que originan nuestro comportamiento y actitud, en nuestro hogar, como padres de familia, como parejas, como hijos, hermanos y amigos… en nuestro trabajo, en nuestra comunidad, etcétera.

 

Liderar es la capacidad de influenciar positivamente a otros, dar ejemplo, acompañarlos en el encuentro con ellos mismos, construyéndose una identidad coherente y plena de sentido, desde el ejemplo.

 

¿Qué tanto te conoces?

Más allá del hacer y del tener se encuentra el ser, el autoconocimiento es el camino para saber quiénes somos y en quiénes nos queremos convertir, la capacidad humana de tomar distancia de sí mismo, monitorear y controlar los propios procesos de pensamientos y emociones, conocernos e incluso oponernos a nuestros mandatos hacia una mejora continua buscando ser la mejor versión de nosotros mismos.

 

¿Qué hemos realizado para construir nuestro SER en la vida?

 

¿Te aceptas?,¿has tratado alguna vez de verte desde afuera?, ¿qué piensas de ti?, ¿qué sientes al observarte? Debemos aprender a aceptarnos, comprender por qué somos como somos y estar dispuestos a mejor cada día, ir en busca de nuestro sentido.

 

¿Valoras lo que haces?Un buen líder acostumbra a monitorearse sin miedo, esto con el objeto de valorar, modificar, mejorar los comportamientos y acciones, de tal manera que pueda reconocer en los otros lo valioso.

 

¿Tienes pasión por lo que haces? Cuántas cosas hacemos en la vida porque era lo que tocaba, o decimos, debo o tengo que trabajar aquí porque tengo una familia que mantener, cuentas por pagar… claro que hay que hacernos responsables de nuestros compromisos económicos, sin duda, sin embargo, la diferencia está en el deber y tener a elegir hacerlo.

 

Debemos aprender a amar y abrazar lo que hacemos, darle sentido y valor al trabajo que realizamos, apreciarlo desde esta perspectiva me permite descubrir mi sentido a través de lo que les doy a los demás, con mi trabajo, con un voluntariado, lo que hago por el otro, entregarme, salir de mí para servir y aportar a los demás.

 

Es justamente desde nuestro trabajo que crecemos y nos desarrollamos como seres en convivencia, en tolerancia y respeto hacia los demás. Una convivencia que llega a ser hasta de 10 o 12 horas diarias, que nos permite proporcionar una mejor calidad de vida a nuestras familias, que nos dignifica como personas, merecedoras de esa vida buena, es un camino pleno de sentido, el hacer algo por el mundo, en la huella que se deja y la trascendencia del trabajo que se realiza.

 

Más allá de lo que hacemos está la forma en que lo realizamos, siendo creativos, innovando, actuando hacia algo significativo y de mayor valor. Con una actitud positiva, optimista, generosa hacia los otros, agradecida y, sobre todo, comprometida.

 

Sin duda, son importantes los ascensos, el salario, las prestaciones, pero estos solo son parte del propósito real de nuestro trabajo, que es trascender en los demás.

 

“Debemos aprender a amar y abrazar lo que hacemos, darle sentido y valor al trabajo que realizamos…”.

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