Wednesday, 19 April 2017 21:34

“Panchorizo” Un comediante espectacular

Pancho Toralla (Panchorizo) es un artista completo, polivalente, que utiliza diferentes referencias artísticas para crear un espectáculo sin precedentes. Moderno, hilarante y talentoso, este joven chapín está por dar algunas de las sorpresas más grandes del arte escénico nacional. En este momento, en abril de 2017, se anuncia con bombos y platillos que acompañará a Ricardo Arjona en la gira “Disco soledad” por Latinoamérica y España. Reproducimos la entrevista publicada en Local TIMES en 2008.

Por Ignacio Laclériga/EL TIMES

¿Cómo empezó tu interés por el mundo de la actuación y del circo?

-En la escuela, era el payaso de la clase, después entré a la Federación de Gimnasia y ahí se me despertó la cuestión motriz. Pero fue hasta los 20 años que empecé a trabajar en el circo-teatro.

¿Qué significó dedicarse a ser payaso como una forma de vida?

-Fue difícil. El payaso es una carrera socialmente rechazada. Desde chavito he tenido el problema que no encajo en ninguna parte. Quise ser rockero y no la hice de rockero, quise ser breakero (bailarín moderno) y no fui breakero, quise ser músico y tampoco. Tuve mi bandita también de rock. Me metí a danza contemporánea, me metí a teatro y no me gustaba tampoco el dramón. Cuando conocí las artes circenses dije es aquí. Es el clown lo que me enamoró. El clown puede ser un rey, pero también un perdedor. Es un perdedor ganador y me encantó esa posición.

¿Tu entorno familiar y los amigos te apoyaron en esta búsqueda?

Mi pubertad fue tremenda. Yo me peleé con toda la familia y me fui a los dieciocho de casa. Con un amigo hice un plan de llegar en un año a Usuhaia, en Tierra de Fuego, en el extremo del continente americano. En Colombia es donde conocí los primeros grupos de teatro-circo que vi y que trabajaban en la calle. Ahí se activó también mi lado social y trabajar en la calle era mi sueño. Llegar a un parque central, hacer un show de una hora, pasar un sombrero que te pudiera dar para la alimentación y la energía que queda después en ese parque es retranquila. Yo creo que sólo un payaso lo puede hacer. Me esforcé por llegar a eso y lo fui elaborando en ese viaje al sur. Ya de regreso, de Bolivia para arriba, viaje con el primer show, que se llamaba el circo de Panchorizo.

¿Hace cuánto fue eso?

Eso fue en el 2000. Yo recibí el 2000 en Bolivia, donde fue enterrado el Che Guevara. Un lugar así como romántico, pero que no es nada, es un hoyo (los restos del Che fueron enviados a Cuba). Ahí lo pasamos con unos amigos.

¿Lo tuyo era vocación o al principio empezó como entretenimiento?

Fue una mezcla. La mejor escuela fue la calle, en ese sentido, porque igual tienes que aprender a hacer tu trabajo y que te remuneren. El primer día fue un desastre. Fui a un centro comercial en Ecuador, yo solito, me caí de los zancos y hacía malabares con fuego. Demasiado hippie, muy mal. Pero la gente muy querida igual me dio unas monedas.

El clown moderno no tiene mucho que ver con la idea que la gente tiene de payaso tradicional. En tu espectáculo manejas desde la comedia de altura, hasta el malabarismo circense, pasando por la interpretación musical y la destreza atlética. Por eso, decir que todo eso se aprende de forma autodidacta puede sonar muy ligero. ¿De dónde saca el artista del teatro circense ese material y aprendizaje que desarrolla en sus espectáculos?

Hay cursos de clown, donde se aprenden un montón de cosas, que uno durante el curso dice no estoy aprendiendo nada. El profesor no te enseña una rutina que haga reír, te enseña a dominar el espacio, a tener un frente, a llenar con tu energía el espacio. El clown es una persona sola que tiene que pararse enfrente del público y obtener toda la atención.  El primer curso que me metí en Barcelona, era un curso carísimo para mí, pero como era la última plaza que quedaba dije, bueno, voy a pagar. Era un profesor de francés que nos comenzó a enseñar taichí. Y yo, ¡qué onda! Yo gasté mi último dinero y encima me está enseñando a hacer respiraciones y bobadas. Digo ¿qué es eso?, yo quería que me enseñara las rutinas que funcionaran con el público… Años después me di cuenta que allí me regalaron lo que le dicen en danza “el toque”.  Es lo que te va a mantener siempre erguido ante el público, aunque algo te salga mal. Parte del clown es que puede hacer cualquier cosa. Es un proceso interminable. Encontrar un estado en el que aprovechas cualquier cosa para hacer reír a la gente. Pero básicamente es aprender a disfrutar de lo que se hace.

Como clown, ¿te importa qué se rían de ti, y no que se rían contigo?

No, a mí no me importa en lo más mínimo. A mí lo que me encanta del clown es que tiene un ego que sube y baja como las emociones de un niño. Tiene unas emociones muy rápidas, está llorando pero al minuto se está matando de la risa.

¿Responden de la misma forma a tu espectáculo un niño que un adulto?

Trato que todos entren en lo mismo y para eso lo que hago es que en el show los primeros tres minutos vos haces la introducción del juego. Juego a que soy tan famoso como Leonardo Di Caprio o que soy tan miserable o flaco como un vagabundo de la calle. Enrolas a la gente en tu juego. Lo básico es nunca tratar a un niño como niño ni a un adulto como viejo, en mi lenguaje. Tratarlos a todos por igual. Un mismo niño puede entender más cosas que un  adulto… o diferentes. De una idea él puede entender tres o cuatro cosas, en cambio un adulto apunta a una cosa y se queda en esa.

Básicamente, las palabras desaparecen en el espectáculo circense para convertirse en un lenguaje universal. ¿Cómo se consigue hablar sin hablar, sólo con pequeñas claves?

Esa pregunta está complicada, pero yo acabo de hacer un taller en Costa Rica con un profesor argentino y alguien preguntó ¿Puedo hablar en los ejercicios? Y le dice, claro, esto no es mimo, esto es clown y el clown no tiene reglas. Puedes hablar, puedes hacer tus propios sonidos. El lenguaje vos se lo vas a dar al público y el público lo va a tomar rapidísimo, si no estás subestimándolo.

De los payasos tradicionales, que están en una especie de sepultura, pero, por otro lado, creo que se están rescatando algunos elementos de ese humor. ¿Qué rescatas tú del circo tradicional?

A mí me encanta. Son muy románticos el Tony y el Augusto (pareja de payasos del circo convencional). Es un clásico que vale la pena investigar. Yo estoy manejando en mi personaje todo a la vez. Un bombardeo en el que trato de capturar al público a un ritmo de bromas por minuto.  Me encantaría llegar a 15 bromas por minuto. En ese bombardeo juego a Tony, juego a Augusto, juego a mimo, juego a deejay o juego a acróbata. Ese es el lenguaje que estoy manejando en el Panchorizo.

Y todos aquellos que desconfiaban de tu futuro como artista ¿Qué dicen ahora al ver tu espectáculo?

Bueno lo que pasa es que ya tengo treinta, entonces ya tengo unos diez añitos dedicados a esto y me he creado un espacio. Hasta hace un par de años todavía mi hermano me preguntaba ¿Y vos en serio te vas a dedicar a esto? Yo sólo me le quedé viendo, como diciendo me vuelves a hacer esa pregunta brother y… Hay mucho prejuicio y eso es normal. El público va a sentarse en el teatro con sus prejuicios, pero va a ser en el momento en que el clown comience a actuar, en el que se forma esa energía en que dejan sus prejuicios afuera y se forma esa química tan especial.

Las acrobacias que como espectador parecen muy arriesgadas, ¿qué tan peligrosas son?

Tiene un riesgo, pero para eso se entrena. A mi edad ya no puedo pretender dar un triple salto mortal, que sí que me resultaría peligroso. A mí el salto mortal simple me da de comer muy bien, todo depende del dramatismo que le pongás. El circo siempre va a tener un grado de peligro. Ahora me presenté en el teatro nacional y ha sido el lugar más alto desde el que me he colgado. Alcanzaba los dieciséis metros, que para mí era altísimo. Sin ningún tipo de seguridad. Ese tipo de acrobacias, en tela por ejemplo, no se pueden hacer con la loncha de seguridad. Sería más peligroso porque te enredarías. Hay trucos muy medidos que te permiten controlar los riesgos.

Panchorizo show.

El espectáculo de Pancho Toralla lleva el sobrenombre de “Panchorizo”.

FRASE

“Cuando conocí las artes circenses dije es aquí. Es el clown lo que me enamoró.  El clown puede ser un rey, pero también un perdedor.  Es un perdedor ganador y me encantó esa posición”.

Pancho Toralla

FRASE

“Hay mucho prejuicio y eso es normal. El público va a sentarse en el teatro con sus prejuicios, pero va a ser en el momento en que el clown comience a actuar, en el que se forma esa energía en que dejan sus prejuicios afuera y se forma esa química tan especial”.

Pancho Toralla

 

 

 

Ediciones de Local Times. (2)

  •  
    Edicion 197

     
  •  
    Edición 196
     
  •  
    Edicion 195
     
  •  
    Edicion 194

     
  •  
    Edicion 193

     
  •  
    Edicion 192

     
  •  
    Edicion 191

     
  •  
    Edicion 190

     
 

Lo mas leido